Lun. Sep 28th, 2026

Más allá de los refugios: el reto de reducir la cantidad de perros y gatos en situación de calle en México

El caso de Zapopan, donde más de 14 mil animales fueron sacrificados entre 2022 y 2026, reabre el debate sobre esterilización, adopción responsable, educación y prevención del abandono.

La situación de los perros y gatos que viven en las calles volvió a generar preocupación en México después de conocerse que en Zapopan, Jalisco, más de 14 mil animales fueron sacrificados entre 2022 y 2026, de acuerdo con información obtenida mediante solicitudes de transparencia.

Las autoridades locales han señalado que se trataba de animales sin propietario vinculados con reportes de agresividad, presencia de jaurías y posibles riesgos para personas y otros animales.

Sin embargo, el caso también plantea una discusión más amplia: qué medidas pueden implementarse para evitar que miles de perros y gatos terminen viviendo en las calles.

Los refugios no pueden asumir todo el problema

Los albergues y organizaciones protectoras cumplen una función importante al rescatar, alimentar y atender animales abandonados.

El problema es que su capacidad es limitada.

Recibir cientos o miles de animales implica costos permanentes de alimentación, medicamentos, vacunas, instalaciones, personal y servicios veterinarios.

Si la cantidad de animales abandonados continúa aumentando, los refugios pueden terminar saturados y sin recursos suficientes para atender adecuadamente a todos.

Por esta razón, ampliar la cantidad de albergues puede ser parte de la respuesta, pero difícilmente puede convertirse en la única solución.

La esterilización como herramienta preventiva

Una de las medidas más importantes para disminuir la población de animales en situación de calle es ampliar los programas de esterilización accesible y permanente.

Estas campañas resultan especialmente relevantes en comunidades donde existen grandes poblaciones de perros y gatos sin hogar o donde las familias tienen dificultades económicas para acceder a servicios veterinarios.

México cuenta desde hace años con iniciativas en las que participan gobiernos locales, veterinarios, universidades y organizaciones protectoras.

El desafío es garantizar continuidad, cobertura y acceso suficiente para que la esterilización tenga un impacto sostenido en el tiempo.

Educar sobre lo que significa tener una mascota

La prevención también pasa por la educación.

Desde edades tempranas, niños y jóvenes pueden aprender que convivir con una mascota implica asumir responsabilidades que pueden extenderse durante muchos años.

Tener un perro o un gato significa garantizar alimento, atención veterinaria, vacunas, identificación, esterilización cuando corresponda y cuidados durante toda su vida.

También implica mantener ese compromiso cuando el animal envejece, enferma o requiere mayores gastos.

Incorporar estos temas en espacios educativos podría contribuir a reducir decisiones impulsivas y futuros abandonos.

Más adopciones y mayor control sobre la reproducción

Las campañas de adopción responsable representan otra herramienta para encontrar hogares adecuados para animales rescatados.

Realizar jornadas de adopción en diferentes zonas de las ciudades y facilitar procesos responsables podría aumentar las posibilidades de que más perros y gatos encuentren una familia.

Al mismo tiempo, también resulta necesario revisar la operación de criaderos y la reproducción comercial de animales.

Una oferta permanente de nuevas mascotas puede incrementar la cantidad disponible mientras miles de animales permanecen en refugios o en las calles esperando un hogar.

Identificar también puede evitar que un animal termine en la calle

No todos los animales encontrados en espacios públicos fueron abandonados.

Algunos simplemente se perdieron.

Por eso, los sistemas de identificación mediante placas, registros o microchips pueden facilitar que perros y gatos sean devueltos rápidamente a sus familias.

Una mayor cultura de identificación permitiría además diferenciar con mayor precisión entre animales extraviados y casos de abandono.

La responsabilidad también comienza en casa

El problema de los animales callejeros no siempre empieza en la vía pública.

En muchos casos, comienza con una camada no planeada, una mascota adquirida sin considerar la responsabilidad que implica, dificultades económicas, enfermedades o personas que deciden abandonar al animal cuando deja de adaptarse a sus circunstancias.

Por eso, cualquier solución de largo plazo necesita combinar políticas públicas con responsabilidad ciudadana.

Esterilización, educación, adopción, identificación, regulación y prevención del abandono forman parte de una estrategia que debe desarrollarse de manera simultánea.

Construir más refugios puede ayudar a atender las consecuencias inmediatas, pero si continúan naciendo animales sin control y persisten los abandonos, el problema seguirá reproduciéndose.

El desafío de fondo consiste en entender que una mascota no es un objeto temporal. Es una vida cuya adopción o adquisición implica un compromiso de cuidado durante todos sus años.

Por: Alejandra Lopez

por admin

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *