Ansiedad y Ataques de Pánico en Tiempos de Pandemia (Parte 1).

Categoría Principal: Salud

Tiempo de lectura Aproximada: 10:00 Minutos.

INTRODUCCIÓN:

Todos, en algún momento de nuestra vida, pasamos por un momento de ansiedad que, si no le prestamos la debida atención, puede llevarnos a un momento nada agradable como lo es: «¡¡UN ATAQUE DE PÁNICO!!».

¡Un momento!… ¿Ansiedad y ataques de pánico no son lo mismo?

Es una buena pregunta, en más de una ocasión se lo he preguntado a los médicos de turno, en la clínica donde acostumbro a acudir cuando hay algún malestar, y la respuesta es muy general en todos ellos…

«Es un cuadro de estrés muy fuerte por el que estás pasando.»

Detengámonos un momento en la definición de estos tres síntomas: Estrés, Ansiedad y Ataques o Trastorno de Pánico.

Estrés:

El Instituto Americano del Estrés (The American Institute of Stress) lo define, entre otras formas populares, como la «… Tensión o tensión física, mental o emocional»… o «una condición o sentimiento experimentado cuando una persona percibe que las demandas exceden los recursos personales y sociales que el individuo es capaz de movilizar».

Ansiedad:

Según el Centro Nacional de Excelencia Tecnológica en Salud: «La ansiedad es un estado emocional displacentero que se acompaña de cambios somáticos y psíquicos, que puede presentarse como una reacción adaptativa, o como síntoma o síndrome que acompaña a diversos padecimientos médicos y psiquiátricos. Se considera que la ansiedad es patológica por su presentación irracional, ya sea porque el estímulo está ausente, la intensidad es excesiva con relación al estímulo o la duración es injustificadamente prolongada y la recurrencia inmotivada, generando un grado evidente de disfuncionalidad en la persona.»

Las sensaciones somáticas:

  • Aumento en la tensión muscular.
  • Mareos
  • Sensación de “cabeza vacía”
  • Sudoración
  • Hiperreflexia
  • Fluctuaciones de la presión arterial
  • Palpitaciones
  • Midriasis
  • Síncope
  • Taquicardia
  • Parestesias
  • Temblor
  • Molestias Digestivas
  • Aumento de la frecuencia y urgencias urinarias
  • Diarrea

Los síntomas psíquicos (cognoscitivos, conductuales y afectivos):

  • Intranquilidad
  • Inquietud
  • Nerviosismo
  • Preocupación excesiva y desproporcionada
  • Miedos irracionales
  • Ideas catastróficas
  • Deseo de huir
  • Temor a perder la razón y el control
  • Sensación de muerte inminente

«La ansiedad afecta los procesos mentales, tiende a producir distorsiones de la percepción de la realidad, del entorno y de sí mismo, interfiriendo con la capacidad de análisis y afectando evidentemente la funcionalidad del individuo.» (CENETEC-SALUD pp. 8-9)

Ataques o Trastorno de Pánico (TP):

La revista Salud Mental en su artículo, «Evaluación de funciones cognitivas: atención y memoria
en pacientes con trastorno de pánico.»
menciona que:

«…El TP se caracteriza por la aparición de crisis de angustia inesperadas y recurrentes que se componen de episodios de miedo, aprehensión o malestar intenso que surgen de forma repentina y alcanzan su máxima intensidad en los primeros 10 minutos, las cuales van acompañadas de cuatro o más de los siguientes síntomas:

  • 1) Palpitaciones, sacudidas del corazón o elevación de la frecuencia cardiaca.
  • 2) Sudoración.
  • 3) Temblores o sacudidas.
  • 4) Sensación de ahogo o falta de aliento.
  • 5) Sensación de atragantamiento.
  • 6) Opresión o malestar torácico.
  • 7) Náuseas o molestias abdominales.
  • 8) Inestabilidad, mareo o desmayo.
  • 9) Desrealización o despersonalización.
  • 10) Miedo a perder el control o volverse loco.
  • 11) Miedo a morir.
  • 12) Parestesias o…
  • 13) Escalofríos o sofocaciones…»

(Salud Mental – 2010 p.483)

A grandes rasgos esas son las definiciones sobre el estrés, la ansiedad y el ataque de pánico.

¿Cómo se relacionan estas tres circunstancias?

Desde mi punto de vista, las tres van de la mano y en secuencia, volviéndose un círculo vicioso del cual la persona no logra escapar y que va en aumento. Veamos por qué:

En un primer momento, la persona se enfrenta a una situación que le sobrepasa a sus capacidades, generándole frustración por no poder resolverla. La situación puede ser diversa, desde una problemática de familia, laboral, escolar o simplemente por sentir que no está a la «altura de…» es decir, que tiene un complejo de inferioridad o no confía en sus capacidades. Esto le lleva a sentir un cuadro de estrés.

En segundo lugar, mientras la situación de estrés se repite de manera constante lleva a la persona a perder la confianza en sus capacidades y viene el temor a fallar, miedo «al qué dirán» y se empieza a preocupar por el futuro, obviamente este futuro siempre es catastrófico en la mente de la persona. En este momento la persona experimenta las sensaciones somáticas y psíquicas como una autodefensa. ¿Por qué autodefensa?… La mayoría de las personas cercanas a la persona con esta problemática no se preocupa por la salud de ella sino porque se cumpla lo que se espera de dicha persona y comienzan a hacer más presión; «tienes que salir, tienes que trabajar, tienes que realizar las labores asignadas, etc.» aumentando el estrés y la ansiedad del afectado que, al mostrar los síntomas mencionados se autoprotege pues es un llamado de auxilio, puesto que no sabe en realidad qué es lo que le pasa. Cuando se va al médico éste le dice que «es un cuadro de estrés que estas pasando» y le receta medicamento para los síntomas somáticos, pero, no se llega a abordar la parte psíquica, al menos no en la primera visita. El problema es que se manda a la persona otra vez a la calle, a la vida cotidiana… a lidiar con sus pensamientos.

Tercero, si este auxilio no llega (incluso acudiendo al médico que solo medica), la persona termina por experimentar un ataque de pánico por sentirse sola. Y que en la realidad eso es lo que le pasa, se siente sola. Pero, desde mi punto de vista, es una persona que ha puesto los pies en la tierra. Más adelante explicaré este punto que es muy importante, solo adelantaré que hay personas que se enfrentan al ataque de pánico sin más, directamente por medio de un accidente catastrófico, ya sea que le ocurra a ella/él o que sea testigo de un evento catastrófico.

Cabe mencionar que, después de experimentar un ataque de pánico, la persona queda con el temor de volver a pasar por esa sensación nada agradable y comienza a experimentar una serie de circunstancias relacionadas con ese momento de pánico. Si el ataque le pasó al momento de estar en la calle presentará entonces miedo a salir sola. Si le ocurrió en el trasporte público, entonces tendrá miedo de subir al trasporte. Si el ataque le ocurrió en casa mientras estaba sola, entonces comenzará a sentir miedo de estar sola en casa, entre muchas otras situaciones.

Como podrás darte cuenta el ciclo se ha cerrado. En un principio el estrés de sentir que la situación le ha rebasado le lleva a un cuadro de ansiedad, de preocuparse por lo que pueda pasar en un futuro y, si las circunstancias se dan como el que la persona se enfrente a la misma situación que le llevó a sufrir el ataque de pánico, obviamente le llevara a un segundo ataque de pánico que, después de sufrirlo volverá a sentir miedo de tener un tercer ataque de pánico que le llevara a aumentar el estrés y la ansiedad hasta que…

Sí… el ¡¡TERCER ATAQUE DE PÁNICO!! se presenta.

Tengo que hacer un paréntesis para mencionar cómo una persona «entra al círculo vicioso» evitando el estrés…

¿Se puede tener este tipo de trastorno evitando el trastorno mismo?

Como mencioné líneas arriba, la persona se llega a sentir sola, abandonada. Pero, también existe algo que se llama «abandono de sí mismo».

Pongamos el siguiente ejemplo:

Si nuestro «paciente» experimenta «mínimamente» el estrés y ansiedad por perder el trabajo y quiere evitar su posible despido dedicándole más tiempo a resolver su labor para sacar resultados positivos y lo llega a lograr a costa de su salud, puesto que al dedicar más tiempo al trabajo se olvida de alimentarse adecuadamente (abandono de sí mismo), llegará un momento en el cual su cuerpo presentará síntomas parecidos a un cuadro de estrés o ansiedad que, al repetirse constantemente, le llevará a sentir un ataque de pánico por debilidad corporal o cansancio, ya sea dentro de casa, en la oficina o en la calle, simplemente porque no sabe qué le está pasando. Nuestro «paciente» acudirá al médico y éste dirá que es una «posible baja de azúcar por no alimentarse adecuadamente o desnutrición, anemia u otra cosa». Pero… el ataque ya se presentó, el evento catastrófico ya se ha manifestado y nuestro «paciente » sentirá ansiedad y miedo porque se repita ese momento nada agradable… es decir, ya entró al círculo evitando el estrés por no ser despedido. Auque técnicamente el estrés ya estaba en el paciente pero sin presentar síntomas.

En la siguiente parte abordaremos la situación que estamos viviendo con la actual pandemia…

Nuestro evento catastrófico que estamos presenciando y que de manera general tiene al borde del estrés y la ansiedad a la población mundial. Lamentablemente algunas sociedades ya están experimentando el ataque de pánico, ese ahogamiento al estar encerrados… esa sensación de estar perdiendo el control y volverse loco.

¿Es el temor a lo que hay afuera o lo que hay adentro de los hogares?

Miguel Gh: Dark And Luminous

Referencias:

CENETEC – SALUD (2010) Guía de Práctica Clínica Diagnostico y Tratamiento de los Trastornos de Ansiedad en el Adulto, México. Secretaría de Salud. pp 8-9. Disponible en: www.cenetec.salud.gob.mx/interior/gpc.html

Palomares Castillo, Elizabeth, & Campos Coy, Patricia Edith, & Ostrosky Shejet, Feggy, & Tirado Duran, Elsa, & Mendieta Cabrera, Danelia (2010). Evaluación de funciones cognitivas: atención y memoria en pacientes con trastorno de pánico. Salud Mental, 33(6),481-488.[fecha de Consulta 13 de Mayo de 2020]. ISSN: 0185-3325. Disponible en: https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=582/58219792002

The American Institute of Stress: https://www.stress.org/

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