Vie. Ago 14th, 2026

La propuesta impulsada por Gianni Infantino contempla la creación de una empresa comercial valorada en unos 20.000 millones de dólares, encargada de gestionar los ingresos de las principales competiciones del organismo.

La FIFA enfrenta una creciente controversia internacional tras presentar una propuesta para crear una nueva sociedad comercial abierta a inversionistas privados, que concentraría la explotación económica del Mundial y de otras competiciones organizadas por el máximo organismo del fútbol.

El proyecto, promovido por el presidente de la entidad, Gianni Infantino, contempla la creación de FIFA Forward Enterprise, una empresa subsidiaria que administraría áreas como los derechos de transmisión, los patrocinios, la venta de entradas, las licencias comerciales y otros negocios relacionados con los torneos.

La nueva estructura tendría una valoración inicial cercana a los 20.000 millones de dólares. La FIFA podría vender hasta un 20 % de la compañía a inversionistas externos, operación con la que buscaría recaudar aproximadamente 4.200 millones de dólares.

Dentro de la sociedad quedarían incluidas las actividades comerciales vinculadas con la Copa Mundial masculina, el Mundial femenino, el Mundial de Clubes y diferentes competiciones juveniles organizadas por la entidad.

Recursos para las federaciones

La FIFA sostiene que el dinero obtenido permitiría aumentar la financiación destinada al desarrollo del fútbol en sus 211 asociaciones afiliadas.

De acuerdo con la propuesta, cada federación podría recibir hasta 20 millones de dólares extraordinarios mediante un nuevo programa de inversión. Estos recursos se sumarían a los fondos habituales entregados para infraestructura, fútbol base, selecciones nacionales, formación de entrenadores, competiciones locales y desarrollo del fútbol femenino.

Infantino ha defendido el proyecto como una oportunidad para que los ingresos generados por las principales competiciones lleguen a países y federaciones con menos recursos económicos.

Cuestionamientos por falta de consulta

La iniciativa ha provocado críticas de organizaciones como UEFA, Concacaf, la Confederación Asiática de Fútbol y FIFPRO Europa.

Estas entidades han cuestionado la falta de consulta previa y han solicitado conocer con mayor detalle la estructura de la empresa, la identidad de los posibles inversionistas y los derechos que obtendrían dentro de la nueva sociedad.

Uno de los principales temores es que la entrada de capital privado pueda aumentar la presión comercial sobre los torneos, los calendarios y las condiciones de participación de clubes y futbolistas.

Los inversionistas privados normalmente buscan obtener rentabilidad, por lo que algunos sectores consideran que su participación podría influir indirectamente en decisiones relacionadas con nuevos formatos, ampliación de competiciones, precios de entradas o incremento del número de partidos.

FIFA promete mantener el control

La FIFA asegura que conservaría permanentemente la mayoría accionaria de la compañía y que los inversionistas externos tendrían una participación minoritaria sin control sobre las decisiones deportivas.

Según el organismo, áreas como los reglamentos, los formatos de competición, el calendario internacional, las decisiones disciplinarias y la organización deportiva continuarían bajo su autoridad exclusiva.

Por esta razón, no sería preciso afirmar que la FIFA pretende vender o privatizar completamente el Mundial. La propuesta consiste en permitir que inversionistas privados adquieran una participación en la estructura comercial encargada de generar y administrar los ingresos de sus competiciones.

Un proyecto pendiente de aprobación

La iniciativa todavía no ha sido aprobada. Para avanzar deberá obtener el respaldo de más de la mitad de las asociaciones nacionales afiliadas y posteriormente recibir la autorización formal del Consejo de la FIFA.

También deberán definirse los posibles inversionistas, la composición de la junta directiva, los mecanismos de supervisión y las condiciones bajo las cuales funcionaría la nueva sociedad.

La controversia continuará mientras las federaciones analizan una propuesta que podría representar uno de los mayores cambios en la estructura comercial de la FIFA.

Aunque el organismo defiende la iniciativa como una herramienta para ampliar la inversión en el fútbol mundial, sus críticos advierten que la entrada de capital privado exige mayores garantías de transparencia, independencia y protección del carácter deportivo de las competiciones.

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