
La actriz británica habló sobre las cirugías que pusieron en riesgo su vida, las secuelas emocionales que aún enfrenta y cómo transformó su experiencia en una causa de apoyo para otros pacientes.
Emilia Clarke volvió a hablar públicamente sobre uno de los momentos más difíciles de su vida: los dos aneurismas cerebrales que sufrió mientras participaba en el rodaje de Game of Thrones, la serie que la convirtió en una figura internacional gracias a su interpretación de Daenerys Targaryen.
Durante una reciente entrevista en el podcast How to Fail with Elizabeth Day, la actriz ofreció nuevos detalles sobre las complicaciones médicas que enfrentó entre 2011 y 2013, así como las secuelas físicas y emocionales que todavía forman parte de su vida cotidiana.
Clarke explicó que el primer episodio ocurrió mientras entrenaba en un gimnasio de Londres, cuando comenzó a experimentar un dolor de cabeza extremo que posteriormente fue diagnosticado como un aneurisma cerebral. Tras ser trasladada de urgencia al hospital, fue sometida a una cirugía que logró salvarle la vida, aunque el procedimiento le provocó afasia temporal, una alteración neurológica que afectó su capacidad para hablar con normalidad.
A pesar de la gravedad del episodio, la actriz regresó semanas después al rodaje de la serie, temiendo que su situación médica pudiera afectar su continuidad en la producción.
Meses más tarde, durante una revisión médica, los especialistas detectaron un segundo aneurisma que había aumentado considerablemente de tamaño. Clarke relató que la operación presentó complicaciones severas y que los médicos llegaron a advertir a su familia sobre distintos escenarios críticos relacionados con su supervivencia y posibles daños neurológicos permanentes.
La actriz confesó que, tras la segunda cirugía, atravesó un profundo impacto emocional y vivió durante años con miedo constante a sufrir una nueva emergencia médica.
Además, reveló que recientemente recibió diagnósticos relacionados con trastornos del tejido conectivo e inflamación crónica, condiciones que asocia a las consecuencias derivadas de las lesiones cerebrales sufridas en aquella etapa.
Desde que decidió compartir públicamente su historia en 2019, Emilia Clarke ha impulsado la organización benéfica SameYou, enfocada en brindar apoyo a personas que atraviesan procesos de recuperación por lesiones y derrames cerebrales.
Con este nuevo testimonio, la actriz vuelve a visibilizar la importancia de la salud neurológica y el impacto emocional que pueden dejar experiencias médicas de alto riesgo incluso años después de haber ocurrido.