
Un tribunal de Santa Catarina determinó que Amanda Maria Souza de Oliveira utilizó una identidad falsa durante 14 meses y obtuvo beneficios económicos mediante el engaño.
La justicia brasileña condenó a Amanda Maria Souza de Oliveira, de 37 años, por fraude e identidad falsa después de comprobar que se hizo pasar por una niña de 12 años para vivir durante más de un año con una familia de acogida en el estado de Santa Catarina.
La sentencia fue dictada el jueves 20 de agosto por un tribunal de Joinville. De acuerdo con el Tribunal de Justicia de Santa Catarina, la mujer logró que la familia asumiera completamente sus gastos de vivienda, alimentación y medicamentos mientras mantenía una identidad falsa.
El fallo también tuvo en cuenta el impacto emocional que el engaño provocó en las personas que la recibieron y la trataron como integrante de su familia.
Una identidad construida durante meses
La historia comenzó en 2023, cuando Oliveira contactó a una organización local dedicada a atender a menores en situación de vulnerabilidad.
A través de un pastor de una iglesia fue presentada a la familia que posteriormente la acogió bajo el nombre de “Gabriel”.
Para mantener la versión de que era una menor, Oliveira adoptó distintos comportamientos infantiles. También aseguró que su apariencia adulta se debía a una supuesta historia de maltrato y a la administración forzada de hormonas que, según su relato, habían modificado su desarrollo físico.
Además, afirmó tener autismo.
Estas explicaciones le permitieron mantener el engaño durante meses, hasta que las personas cercanas comenzaron a detectar contradicciones en su historia.
Las autoridades indicaron además que la mujer habría protagonizado situaciones similares en otras regiones de Brasil durante años anteriores, lo que podría reflejar un patrón de conducta prolongado.
Admitió haber mentido sobre su edad
Durante el proceso judicial, Oliveira reconoció que había engañado a las personas sobre su edad y su identidad.
Sin embargo, sostuvo que nunca tuvo la intención de cometer una estafa. Según explicó ante el tribunal, buscaba recibir cuidados debido a una sensación de vacío personal y a una necesidad de protección.
Su abogado, Lúcio Sousa, argumentó que la conducta de su clienta debía entenderse como un mecanismo de supervivencia y no como una acción realizada con intención de obtener ganancias.
La defensa también señaló que Oliveira había vivido en situación de calle y que atravesaba una condición de vulnerabilidad desde hacía años.
Sousa sostuvo que no existió un beneficio económico directo y afirmó que la familia no habría sufrido pérdidas que permitieran configurar legalmente el delito de fraude.
El tribunal rechazó la versión de la defensa
El tribunal no aceptó estos argumentos.
En su resolución, los jueces consideraron que el hecho de que la familia asumiera los gastos de alojamiento, alimentación y medicamentos de Oliveira mientras ella utilizaba una identidad falsa constituía una ventaja económica obtenida mediante engaño.
La sentencia estableció una pena de un año, seis meses y diez días de prisión, además de cuatro meses y 18 días de detención bajo un régimen semiabierto, según la información oficial divulgada por el Tribunal de Justicia de Santa Catarina.
Tras conocerse la decisión, la defensa informó que presentará los recursos legales correspondientes ante instancias superiores.
El abogado aseguró que continuará intentando demostrar la inocencia de su clienta y cuestionando la interpretación jurídica utilizada para condenarla.