Lun. Sep 28th, 2026

El auge de la inteligencia artificial impulsa una nueva carrera por energía y refrigeración en los centros de datos

Empresas de transformadores, infraestructura eléctrica y sistemas térmicos están captando una parte creciente de la inversión mundial en centros de datos, que podría acercarse a los US$7 billones para 2030.

El crecimiento acelerado de la inteligencia artificial está generando oportunidades mucho más allá de fabricantes de chips como Nvidia. A medida que empresas tecnológicas de todo el mundo construyen nuevos centros de datos para entrenar modelos de IA, almacenar información y ofrecer servicios en la nube, también aumenta la necesidad de infraestructura eléctrica y sistemas de refrigeración capaces de mantener operativas estas instalaciones.

Los centros de datos son edificios que concentran miles de servidores trabajando de manera simultánea. Estos equipos necesitan enormes cantidades de electricidad y producen una cantidad considerable de calor, por lo que requieren transformadores, generadores, sistemas de distribución energética y soluciones avanzadas de refrigeración.

Según estimaciones de McKinsey, la inversión mundial en centros de datos podría acercarse a los US$7 billones para 2030, reflejando la magnitud de la infraestructura que será necesaria para sostener la expansión de la inteligencia artificial y los servicios digitales.

La electricidad se convierte en uno de los principales obstáculos

Construir físicamente un centro de datos puede llevar pocos meses, pero conectarlo a una red eléctrica con capacidad suficiente representa un desafío mucho mayor.

Las grandes compañías de servicios en la nube suelen exigir que las instalaciones estén disponibles en aproximadamente seis meses. Sin embargo, los tiempos para conseguir una conexión eléctrica pueden alcanzar 24 meses en algunos mercados emergentes y superar incluso los ocho años en determinados mercados desarrollados, según datos de Pivotale AI.

Esta situación ha colocado en el centro de la atención a fabricantes de transformadores y otros equipos eléctricos.

Los transformadores cumplen una función esencial: reciben electricidad de alto voltaje procedente de la red y la convierten en niveles adecuados para alimentar servidores, equipos de refrigeración y otros sistemas internos de un centro de datos.

Empresas asiáticas como HD Hyundai Electric, de Corea del Sur, y Hainan Jinpan Smart Technology, de China, han registrado un fuerte incremento de pedidos asociados con proyectos de infraestructura para inteligencia artificial.

HD Hyundai Electric informó que su cartera de pedidos aumentó un 23% hasta alcanzar los US$8.500 millones a finales de junio.

La empresa estima además que los centros de datos podrían representar el 16% de los nuevos pedidos de su negocio energético durante el próximo año, frente al 6,3% actual.

Jinpan, por su parte, reportó que sus nuevos pedidos relacionados con centros de datos durante el primer semestre se multiplicaron más de cuatro veces respecto al año anterior.

Los chips de IA consumen cada vez más electricidad

Uno de los factores detrás de esta demanda es el crecimiento del consumo energético de los servidores especializados en inteligencia artificial.

Bank of America estima, basándose en la hoja de ruta tecnológica de Nvidia, que el consumo por rack de servidores de IA podría superar los 1,5 megavatios hacia finales de 2030.

Un rack es una estructura donde se instalan varios servidores. El consumo proyectado para los equipos de inteligencia artificial podría llegar a ser cerca de 100 veces superior al de un rack convencional.

Esta evolución obliga a los centros de datos a buscar tecnologías capaces de distribuir la electricidad de manera más eficiente.

Entre ellas aparecen los llamados transformadores de estado sólido, conocidos como SST por sus siglas en inglés.

A diferencia de los transformadores tradicionales, estos sistemas utilizan semiconductores para gestionar y distribuir la electricidad.

UBS calcula que esta tecnología podría mejorar la eficiencia energética alrededor de un 4% y reducir determinados costos operativos.

Aunque su adopción comercial todavía se encuentra en una fase inicial, el banco estima que podría alcanzar una penetración cercana al 40% para 2030.

La refrigeración se convierte en otro gran negocio

Más electricidad también significa más calor.

Los potentes procesadores utilizados para inteligencia artificial producen temperaturas elevadas, lo que obliga a los operadores a instalar sistemas de refrigeración cada vez más avanzados.

Tradicionalmente, numerosos centros de datos han utilizado aire acondicionado industrial para mantener los servidores dentro de temperaturas seguras. Sin embargo, el crecimiento del consumo energético está acelerando la adopción de refrigeración líquida.

Esta tecnología utiliza líquidos especiales para retirar el calor directamente de los componentes electrónicos.

Bank of America calcula que la refrigeración líquida podría representar alrededor del 70% de las nuevas instalaciones de centros de datos dedicadas a inteligencia artificial en 2030, frente a aproximadamente 30% en la actualidad.

McKinsey una de las firmas de consultoría estratégica y de gestión empresarial más grandes y prestigiosas del mundo, estima además que estos sistemas pueden reducir el consumo energético asociado con la refrigeración en más de un 27%.

Empresas como Delta Electronics, Asia Vital Components, Auras Technology y Shenzhen Envicool Technology se encuentran entre las compañías que están aprovechando esta transformación.

Varias de ellas forman parte del ecosistema de proveedores vinculados con Nvidia.

Centros de datos flotantes, submarinos y bajo tierra

La búsqueda de nuevas soluciones también está llevando a los desarrolladores a explorar conceptos menos tradicionales.

Entre las alternativas estudiadas aparecen centros de datos flotantes, instalaciones submarinas e incluso servidores ubicados en cuevas o túneles.

El objetivo es encontrar lugares donde sea posible disponer de energía, espacio y sistemas de refrigeración eficientes sin aumentar excesivamente el impacto ambiental.

Estas propuestas también podrían abrir oportunidades para compañías vinculadas con sectores que hasta ahora tenían poca relación con la informática, como fabricantes de motores marinos o equipos industriales.

El impacto ambiental entra en el debate

El crecimiento de los centros de datos también está generando cuestionamientos relacionados con su consumo de recursos.

Las instalaciones necesitan enormes cantidades de electricidad y, dependiendo de la tecnología utilizada, también pueden consumir grandes volúmenes de agua para refrigeración.

Esto ha provocado un mayor escrutinio de gobiernos, comunidades y organizaciones ambientales, especialmente en regiones donde la disponibilidad de agua o energía ya es limitada.

Por esta razón, fabricantes y operadores están intentando desarrollar tecnologías que permitan aumentar la capacidad informática reduciendo al mismo tiempo el consumo energético.

No todas las empresas se beneficiarán por igual

Aunque la demanda de infraestructura continúa creciendo, el desempeño de las compañías del sector ha sido desigual.

Las acciones de Delta Electronics han subido más de 90% durante 2026, mientras que HD Hyundai Electric ha mostrado un comportamiento más estable después de las fuertes ganancias registradas el año anterior.

En contraste, empresas chinas como Jinpan y Envicool han perdido valor durante 2026 después de registrar importantes aumentos en 2025.

Los analistas advierten que el crecimiento de los pedidos no garantiza mayores márgenes de ganancia.

Las empresas deben afrontar una competencia creciente, posibles retrasos en la construcción de proyectos, escasez de componentes y cambios constantes en las tecnologías utilizadas por los centros de datos.

La conclusión para los inversionistas es que el auge de la inteligencia artificial está creando una nueva cadena de oportunidades, pero no todas las compañías lograrán beneficiarse de la misma manera.

Mientras Nvidia y otros fabricantes de chips continúan ocupando buena parte de la atención pública, detrás de cada nuevo centro de datos existe una infraestructura menos visible transformadores, generadores, sistemas eléctricos y refrigeración que se está convirtiendo en una pieza fundamental de la expansión mundial de la inteligencia artificial.

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