
La actriz británica contó que fue internada durante 28 días en un hospital psiquiátrico luego de sufrir un episodio mental mientras participaba en un retiro espiritual en Londres.
La actriz británica Hannah Murray, reconocida mundialmente por su papel de Gilly en la serie Game of Thrones, habló públicamente sobre uno de los momentos más complejos de su vida personal y mental, ocurrido mientras formaba parte de un grupo de bienestar que terminó afectando gravemente su salud psicológica.
La intérprete compartió su experiencia en The Make-Believe: A Memoir of Magic and Madness, un libro de memorias que será publicado el próximo 23 de junio de 2026 y en el que aborda cómo la presión de la fama, la búsqueda de identidad y el ambiente dentro de la industria del entretenimiento la llevaron a involucrarse con prácticas espirituales extremas.
Según explicó en declaraciones recogidas por medios británicos, todo comenzó después de participar en una sesión de “sanación energética” tras finalizar el rodaje de la película Detroit en 2017. Lo que inicialmente parecía una experiencia positiva terminó convirtiéndose en una conexión cada vez más profunda con una organización liderada por un hombre identificado únicamente como “Steve”.
Murray aseguró que en ese entorno comenzó a experimentar una fuerte dependencia emocional y una intensa creencia en elementos sobrenaturales. La actriz relató que el grupo tenía dinámicas que con el tiempo le parecieron perturbadoras y altamente manipuladoras.
El episodio más delicado ocurrió durante un retiro de cinco días en un hotel de Londres. Allí, la actriz sufrió una crisis psicótica marcada por alucinaciones, pensamientos acelerados y episodios de paranoia. En medio de ese momento, aseguró haber escuchado voces y sentirse completamente desconectada de la realidad.
Posteriormente, fue trasladada de emergencia a un hospital psiquiátrico en Londres, donde permaneció internada durante 28 días bajo la Ley de Salud Mental británica. Tiempo después, recibió un diagnóstico de trastorno bipolar.
Actualmente, la actriz tiene 36 años y reside en el este de Inglaterra, alejada de la industria cinematográfica. Según contó, dejó atrás el consumo de alcohol y cigarrillo, además de enfocarse en la escritura y una vida mucho más tranquila.
Con la publicación de su libro, Murray busca abrir una conversación más amplia sobre la salud mental y el estigma que todavía existe alrededor de las hospitalizaciones psiquiátricas.
“Muchas personas pasan por situaciones similares y eso no significa que estén rotas para siempre”, expresó la actriz, quien ahora considera importante visibilizar este tipo de experiencias desde una perspectiva honesta y humana.